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domingo, 4 de octubre de 2009

10 mejores entrenadores de la historia
(Red Auerbach)

Con un puro en su mano, Red Auerbach guió a los Boston Celtics a 16 Campeonatos de la NBA

Red Auerbach ha sido el arquitecto y maestro de una de las franquicias más importantes en la historia de los deportes profesionales: los Boston Celtics. Con su inseparable cigarro, Auerbach no sabía lo que era la pasividad en un banquillo; derrochaba agresividad, verborrea y tenía un muestrario de gestos. Su tarea no era nada fácil, ya que llegó a entrenar a 11 jugadores presentes hoy en el Salón de la Fama y, además, lideró a los Celtics a 10 títulos de la División Este en 16 años. Su estilo apasionado por el baloncesto obtuvo numerosas recompensas. Desde 1959 hasta 1966, los Celtics ganaron 8 anillos de la NBA de manera consecutiva, una marca increíble en la historia del deporte mundial. Auerbach también posee el honor de ser el primer entrenador de la historia en ganar 1.000 partidos, y encabeza el mejor balance victorias-derrotas de todos los tiempos con los siguientes números: 1.037 ganados y 548 perdidos a lo largo de su exitosa carrera.

Fue nombrado entrenador del año en la NBA en 1965 y, en 1970, fue declarado como el mejor entrenador de toda la historia de la NBA. En 1980, la Asociación Profesional de Periodistas de Baloncesto de América volvió a ratificar a Auerbach como el mejor entrenador de la historia de la liga. Red Auerbach comenzó su brillante carrera de entrenador en 1946 en la BAA con los Washington Capitals, a los que guió en 1947 y 1949 a conquistar los títulos de división. En 1950, Auerbach llegó al lugar que le catapultaría a la fama: los Boston Celtics. Tras dejar los banquillos, Red inició en Boston su trabajo de directivo, recibiendo en 1989 el reconocimiento de la NBA como Ejecutivo del Año.

Arnold Jacob Auerbach nació el 20 de septiembre de 1917 en Brooklyn. Era hijo de Marie Thompson y Hyman Auerbach, un inmigrante bielorruso de Minsk. Su padre había abierto una pequeña lavandería en una de las zonas más populares de Nueva York. Red creció en Brooklyn. En su barrio de Brooklyn, no había ni fútbol, ni béisbol. Eran deportes demasiado caros y no había campos para practicarlos. Red solía jugar a basket y balonmano en la calle, como tantos otros chicos de su edad. Debido a su pelirrojo cabello y a su ardiente carácter, Arnold se ganó el apodo de "Red". Ayudaba a su padre y ganaba algo de dinero limpiando los parabrisas de los taxis. "Yo apreciaba el hecho que mi padre era un trabajador duro," dice Red, explicando la influencia de su progenitor. Red no quiso seguir el negocio de lavandero; Arnold “Red” Auerbach tenía una cita con la historia.

Durante la Depresión de los años 20, el adolescente Red fue al Instituto del Distrito Este, donde obtuvo buenos resultados. Allí empezó su relación en serio con el baloncesto. El punto de inflexión en su carrera fue su paso por la Universidad George Washington en D.C. Bajo las órdenes de Bill Reinhart, el mago del contraataque, Auerbach aprendió el desarrollo del juego y la impronta que más tarde sería la seña de identidad de los Boston Celtics. Con la recomendación de Reinhart, Red se hizo cargo como director deportivo del prestigioso St. Alban's Prep en un suburbio de Washington, D.C.

Una vez finalizada su carrera en el college, se enroló en la Marina Militar, sin dejar de lado su gran amor: el baloncesto. Auerbach fue asistente en la Universidad de Duke, antes de convertirse en entrenador principal de los Washington Capitals. Mike Uline, propietario de los Washington Caps, quería a Auerbach para dirigir su equipo. Aunque en principio, la familia fue un impedimento a la hora de aceptar el cargo, Red acabó fichando por los Caps. Lo primero que hizo fue hacer una lista con los nombres de jugadores que recordaba tras su paso por la Marina.

Auerbach sólo tenía 29 años. Algunos de los jugadores de los Caps incluso eran más veteranos que Red. En la temporada 1946-47, su equipo finalizó con 49 victorias y 11 derrotas. El primer año en D.C., ya los condujo a la final. Red poseía cualidades diferentes a la del resto de entrenadores. Sabía como tratar a los árbitros, tenía un consumado talento de ganador (algo muy valorado en Estados Unidos), además de ser un intimidador como pocos. Después de tres años en Washington, se marchó a entrenar a los Tri-Cities (Moline, Illinois; Rock Island, Illinois y Davenport, Iowa). La causa fue una disputa con el propietario de los Caps, Ben Kerner. Después de un fugaz paso por los Tri-Cities Blackhawks (luego serían los Atlanta Hawks), finalmente, aterrizó en Boston. Walter Brown, ahora el dueño de los Celtics, estaba buscando entrenador jefe para los Celtics. Brown había ayudado a iniciar la Asociación Americana de Baloncesto (BAA). El propietario de los Celtics, debió ver algo especial en Red para darle carta blanca en la franquicia. Auerbach no le defraudó. La relación de Auerbach con el baloncesto parecía de tipo religioso.

Bajo la batuta de Auerbach, los Celtics de inicios de los 50 eran un gran conjunto, pero no habían llegado todavía a su techo. Auerbach se ha reconocido en más de una ocasión como una persona afortunada en la vida. Enamorado del juego veloz aprendido en la universidad de la mano de Reinhart, quería trasladar ese tipo de juego a los Boston Celtics. Con la llegada de Bill Russell, se convirtieron en un equipo intimidador. Russell podía cambiar un partido sin anotar un solo punto. Era la pieza que necesitaba Auerbach para engranar un equipo que estaba destinado a escribir una leyenda en la historia de la NBA.

En su primer año, Russell guió al equipo en rebotes, a pesar de una lesión que le tuvo apartado de las canchas los dos primeros meses de competición. Los Celtics ganaron su primer anillo de la NBA aquel año: 1957. En 1958, Russell volvió a lesionarse. Esta vez, ante St. Louis en las finales. Los Hawks ganaron en 6 partidos. Éste fue el inicio de un dominio abrumador del baloncesto mundial por parte de los Celtics, ya que encadenaron 8 títulos de la NBA de manera consecutiva.

Los ingredientes de Red Auerbach eran básicamente ocho: condición física óptima, trabajo duro, mentalidad ganadora, táctica (fue el primer entrenador en utilizar al sexto hombre como arma táctica), psicología (puño de hierro y disciplina tremenda gracias al hecho que sabía motivar a los demás), pressing (fue el primer entrenador en rotar 10-12 jugadores para agotar al rival) y un esquema de juego.

Los platos del señor Auerbach fueron un éxito año tras año. Quizás variaba o añadía algún ingrediente cada temporada, pero el resultado siempre era exquisito. La innovación también formaba parte de su manera de entender el juego del baloncesto. Pero a pesar de tanto cambio, los grandes jugadores acataban y plasmaban sus órdenes sin rechistar. Sin duda, tiene mérito que la personalidad de un entrenador prevalezca por encima de un cúmulo de estrellas del basket. Auerbach siempre ha creído en la fidelidad y la lealtad. Le gustaba tener a sus jugadores hasta el final de sus carreras deportivas. Paradójicamente, nunca fue partidario de los contratos largos. Pensaba que el jugador debía tener un contrato anual, renovable por otro más al final de cada campaña. De esta manera, sus pupilos jamás se acomodaban y siempre sacaban lo mejor de su repertorio para poder seguir en el equipo.

Quería que sus pupilos acabaran sus trayectorias con la camiseta de los Celtics, no con otra elástica. No cabe duda, Red Auerbach era un hombre increíble. Como se suele decir: genio y figura. Famoso dentro y fuera de la pista, amado y odiado a partes iguales, polémico y conciliador, protagonista sin protagonismo... El modelo para toda una generación de entrenadores. Phil Jackson es uno de sus alumnos aventajados, ya que su trabajo, tanto en Chicago como, sobre todo, en Los Ángeles, es digno de mención y reconocimiento.

Auerbach estaba obsesionado con la victoria, con el baloncesto las 24 horas del día. Por esta razón, Auerbach sugería a todos los miembros de los Celtics que no comprasen casa en Boston, para que de esta manera la familia no fuese un impedimento a la hora de estar totalmente concentrado en el basket. Red tenía una curiosa teoría. Después del entrenamiento o el partido, un jugador de su gusto volvía a su casa alquilada o al hotel, comía cualquier cosa mientras preparaba el siguiente partido; en cambio, el adversario a buen seguro cenaba en casa con su mujer, daba el beso de las buenas noches a sus hijos, es decir, que este prototipo de jugador tenía que pensar en demasiadas cosas como para estar concentrado en jugar el siguiente partido. Según Auerbach, la mente de este jugador no estaba en lo que realmente cuenta: ganar.

Red sabía motivar individualmente a sus jugadores. Un aspecto tan importante como extremadamente complicado de llevar a la práctica. Conocía qué botón debía apretar en cada momento para extraer lo mejor de cada jugador para el bien del equipo. Todos eran jugadores con un tremendo talento para el basket, pero esto no garantizaba los triunfos. La calidad sin esfuerzo no sirve de nada. Por eso, tenían que trabajar más duro que el resto de franquicias. Red era de los que pensaba que la confianza en uno mismo es el primer paso para el éxito, pero que la disciplina es la parte más importante para conseguirlo.

Al final de los partidos, Red solía sentarse en el banquillo y disfrutar de uno de sus famosos puros. Incluso los fans se apresuraban a ofrecerle alguno. Auerbach protagonizó diferentes anuncios de tabaco, con el siguiente slogan: "el puro de la victoria". Razón no le faltaba.

Cada vez que Auerbach veía que su equipo podía perder un partido o que se estaba relajando en exceso, encendía su "puro de la victoria". Esto enfurecía a los aficionados rivales, que comenzaban a animar con más fuerza a los suyos. Claro está, los jugadores de Red jugaban más presionados pero, al mismo tiempo, estaban totalmente metidos en el partido. Este era el objetivo de Auerbach al encender su puro. La hostilidad del rival hacía jugar mejor a sus jugadores. Su estampa en el banquillo fumando con satisfacción su puro de la victoria solía ser un acto de provocación a los rivales, a los que sacaba de sus casillas. Red también disfrutaba esparciendo el humo de su puro en señal de victoria. Desgraciadamente, este original ritual de triunfo llegó a su fin. Después de su retirada como entrenador de los Celtics, Red Auerbach, dejó de fumar en el Garden. Sin embargo, su personalidad era tan especial y única, que incluso en el Legal Seafood de Boston, un cartel reza lo siguiente: No cigar or pipe smoking, except for Red Auerbach.

No cabe duda que se podría escribir un libro con todas las anécdotas de Red Auerbach. Tampoco hay que olvidar una superstición que señalaba que el personaje de la fábula céltica, el Leprechaun, era el que se encargaba de hacer que los jugadores perdieran el balón o que los camerinos visitantes quedaran sin energía eléctrica. Pero lo cierto es que Boston no ha necesitado de personajes invisibles para ganar tantos títulos, ya que dicha franquicia ha contado con algunos de los mejores jugadores de la historia de la liga. Buena prueba de ello son: Bill Russell, Sam Jones, Bill Sharman, Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish, entre otros.

En los Celtics, Auerbach instauró una especie de estrategia según la cual ningún rookie podía ganar más dinero que un veterano y, también, recalcó la idea de que todos los jugadores debían sentirse orgullosos de vestir la camiseta de los Celtics, renunciando así ante cualquier oferta tentadora de otros equipos. En 1981, Kevin McHale estuvo a punto de fichar por el Olimpia de Milán, irritado con la rigidez negociadora de Auerbach. En el último momento, Auerbach cedió y McHale firmó con los Celtics bajo sus condiciones. Esta fue una de las pocas veces que Red Auerbach se la tuvo que envainar a lo largo de su carrera deportiva y directiva. Con el tiempo, se demostraría que había valido la pena ceder ante el gran rendimiento ofrecido por McHale.

Con humo de puro y 13 años de Russell, los Celtics lograron 11 anillos de la NBA. Pero tras la retirada de Russell en 1969, vinieron tiempos de vacas flacas. Muchos detractores intentaba minimizar los éxitos de Red diciendo que había ganado tantos títulos gracias a Russell. Este hecho picó a Auerbach. El desafío estaba planteado. Cabe decir en favor de Red que Los Ángeles Lakers tuvieron a Wilt Chamberlain, Jerry West y Elgin Baylor y nunca ganaron un título.

Cansado de comentarios impertinentes, Red quería ganar de nuevo y demostrar a los críticos que podía ganar dentro y fuera de la pista. Cuando dejó de entrenar en 1969, Auerbach imprimió su carácter ganador también a los altos estamentos del club. Él continuaba dando consejos al entrenador y a los jugadores de turno. La característica fundamental que buscaba Red en todos los que habían de formar parte de la franquicia del trébol era sencilla: debía correr sangre verde por sus venas. Así pues, después de Auerbach, llegaron al organigrama técnico Bill Russell, Satch Sanders, Tom Heinsohn, es decir, gran parte de las estrellas ex Celtics.

Consiguió dos anillos de la NBA en los años 70 para los Celtics. El único equipo en lograrlo además de los New York Knicks. En 1978, Larry Bird era la pieza que Auerbach buscaba para volver a revivir la mística de los Celtics. El rubio del 33 se convertiría en el emblema de los Celtics. Auerbach, sólo necesitó ver jugar una vez a Bird para darse cuenta que poseía el talento suficiente para triunfar en el Boston Garden. Los Celtics ganaron 29 partidos en la temporada 1978-79 y ganaron 61 en la campaña siguiente ya con Bird como cabeza de cartel. Bird causó un impacto inmediato en la liga, promediando 21 puntos y 10 rebotes por partido. Su identificación con el club de Boston era tan fuerte que Bird llegó a decir en una ocasión lo siguiente: "Jugaría con un brazo roto por Red, él haría lo mismo".

A inicios de los 90, las prematuras retiradas de McHale y Larry Bird iniciaron una profunda mala racha de la franquicia de trébol. El equipo ha estado sumido en una grave crisis de resultados en la pasada década, que incluso le ha impedido clasificarse para los playoffs en las últimas temporadas. Sin embargo, en la campaña 2001-2002, Antoine Walker y Paul Pierce están llevando por un sendero ganador a los Celtics. Ya veremos hasta cuando.

No hay duda. Ningún entrenador en la historia de la NBA ha tenido un mayor impacto en el juego del que tuvo Red Auerbach con los Boston Celtics. Durante su paso como entrenador jefe, general manager y presidente, Red estableció muchos records impresionantes que todavía permanecen intactos, y que lo continuarán estando por muchos años.

Auerbach jugó un papel de pionero dentro de la NBA. En 1950, Red y Joe Lapchick, entrenador de los New York Knickerbockers, ficharon a los primeros dos jugadores de raza negra en vestir los uniformes de la NBA. Red también fue el primer entrenador en alinear de salida 5 jugadores negros. Auerbach ha recibido numerosas distinciones y premios a lo largo de su trayectoria, incluida su entrada en el Salón de la Fama en 1968. Auerbach llevó a los Celtics a nueve campeonatos, implantando un récord de ocho seguidos entre 1959 y 1966.

Hay que decir que también ha sido una gran fuente de coraje para la juventud a través de la Commonwealth. Estableció The Red Auerbach Fund en 1985 para promover el recreo atlético y otras actividades de desarrollo para los jóvenes en Boston y Massachusetts. Su fundación cuenta con la colaboración de diferentes patrocinadores de la comunidad. La Fundación Red Auerbach es responsable de proporcionar ocho becas anuales a los estudiantes de instituto de Massachusetts, basadas en sus capacidades académicas, atléticas y de liderazgo, como no podía ser de otra manera.

La sombra de Auerbach todavía es alargada. Sus opiniones fueron escuchadas siempre con atención. Nunca tienen desperdicio. Auerbach consideraba que un equipo formado por jugadores de los años 50 y 60 podría ser un nuevo "Dream Team". Este equipo, según Red, incluiría a Russell, Pettit, Baylor, Robertson y West. En el banquillo, encontraríamos a Abdul-Jabbar, Chamberlain, Barry, Havlicek, Cousy y el Dr. J. Sin duda, esta escuadra no tendría nada que envidiar al conglomerado de estrellas que participó en Barcelona'92.

En definitiva, Auerbach es el verdadero artífice de la mística que rodea a los Celtics, a pesar de que la franquicia ya no es lo que era antaño. Sin haber jugado nunca un partido en la NBA, Arnold Auerbach, "Red" para los amigos, ha sido uno de los personajes de mayor impacto en la historia del baloncesto profesional, primero como entrenador y luego como general manager y presidente. Auerbach tenía un estilo único e inconfundible. Si existe un orgullo de los Celtics, si Boston es el equipo con más títulos y tradición en la historia de la NBA, se lo deben en gran medida a la labor de Auerbach. Bill Russell, John Havlicek, Bob Cousy y después Dave Cowens, Larry Bird, Kevin McHale también han puesto su granito de arena. Todos ellos han alimentado la leyenda de los Celtics, aunque la base de esa leyenda es, sin duda alguna, Red Auerbach. Fue grande y genial como entrenador, un experto en condicionar las decisiones de los árbitros y de los rivales, un sabio a la hora de motivar a sus jugadores y construir un equipo casi perfecto, además de un defensor acérrimo de sus ideales y conceptos baloncestísticos. En 20 años como entrenador venció en 938 partidos, 98 victorias en playoffs y 9 títulos de la NBA; como general manager, ha conseguido otros 7 anillos. Ahí es nada. Luego dicen que para convertirse en un mito, una persona debe morir joven, con riqueza y en extrañas circunstancias. Pues bien, Arnold "Red" Auerbach no ha necesitado cumplir dos de esas premisas para estar presente, por méritos propios, en el Olimpo de los dioses de la NBA.

El 28 de octubre de 2006, Red Auerbach murió de un ataque al corazón. El comisionado de la liga David Stern dijo, tras conocer su muerte, que "su vació nunca se llenará", y ex-jugadores como Bill Russell, K.C. Jones, John Havlicek y Larry Bird, así como contemporáneos como Jerry West, Pat Riley y Wayne Embry, proclamaron de manera universal a Red como una de las mejores personalidades de la historia de la NBA. Auerbach dejó dos hijas, Nancy y Randy, y fue enterrado en el King David Memorial Gardens/National Memorial Park en Falls Church, Virginia, el 31 de octubre de 2006.
Este es un video homenaje de los Boston Celtics al que fue sin duda, el más grande integrante de ese majestuoso equipo. Como dice una pancarta del video. “Red, tu nos hiciste grandes”



"El basket es un juego sencillo, que sólo los entrenadores han convertido en algo complicado", Red Auerbach.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Los 10 mejores equipos de la historia de la NBA.
Boston Celtics 1964-65

Empiezo con este post, una serie con los diez mejores equipos de la historia según la propia NBA. Les iremos haciendo un pequeño homenaje de manera cronológica. Empezaremos con el que hasta ahora es el mejor equipo de la historia, o al menos el que fue capaz de dominar más una década. Once títulos en trece años es una clara muestra de lo que hablo. Me refiero a los Boston Celtics de la década de los 60 y concretamente al de la temporada 1965-66.

Con las retiradas de los bases Bob Cousy y Bill Sharman y la aparición de K.C. Jones y Sam Jones como el nuevo tándem backcourt en Boston, la defensa se hizo más importante que nunca en el éxito de los Celtics. Boston todavía controlaba la pelota, pero con K.C. Jones en el timón en vez del maestro Cousy, el contraataque era más controlado. Jones tampoco era el encargado de anotar como Cousy, pero él lo compensó con la defensa de presión tenaz que agitó a oponentes y puso el tono para aquellos Celtics. Con Bill Russell de pívot y Tom “Satch” Sanders de cuatro, el sensacional defensor K.C. Jones y el subestimado Sam Jones en la línea exterior, los Celtics únicamente permitieron 104,5 ppp. A sus rivales mientras que ellos se seguían manteniendo en sus números (112,8 ppp.).

Los Celtics dedicaron la temporada 1964-65 a la memoria de Walter Brown, el fundador del equipo y el propietario que había fallecido antes del principio de la temporada. Ellos empezaron la misma con 11 triunfos consecutivos y continuaron a fijar que era entonces el record de la NBA en 62 victorias, 14 más que el segundo de la división oriental Cincinnati y más 13 que el líder de División Occidental Los Angeles.

Sam Jones condujo el Celtics con 25.9 ppp. Que fue el record de su carrera, cuarto en la liga detrás de Wilt Chamberlain, Jerry West y Oscar Robertson. El sexto hombre John Havlicek era siguiente en 18.3 ppg, pero fue la defensa y la profundidad de banquillo lo que puso a los Celtics un paso por delante de los demás. Con un banquillo en el que figuró el versátil Havlicek, el veterano alero Willie Naulls, el escolta Larry Siegfried y el suplente del pívot John Thompson (quien encontraría la fama entrenando en Georgetown y a la selección olímpica en Seúl 1988), el entrenador Red Auerbach podía permitirse dar descanso a sus titulares y mantenerlos tan frescos como fuera necesario.

Aunque los Celtics llevaban con facilidad la temporada regular, el momento clave a mitad de temporada fue el traspaso que devolvió a Wilt Chamberlain a Filadelfia desde San Francisco. De repente los 76ers eran un desafiante al predominio de Boston. Ellos jugaron mucho mejor en la segunda mitad de la temporada, eliminaron a Cincinnati en la primera ronda de playoffs y forzaron Boston al séptimo partido de las Finales de División Este que no se decidieron hasta los segundos finales del séptimo partido.

Fue cuando, Boston tenía un marcador a favor de 110-109, Hal Greer de Filadelfia lanzó un saque de banda que fue interceptado por Havlicek hacia el compañero de equipo Sam Jones, quien dribló botando hasta el final del partido. Esto, desde luego, produjo uno de los más famosos comentarios radiofónicos, cuando Johnny Most gritó "Havlicek stole the ball!" (Havlicek robó el balón!).

Aquí os pongo un video del momento en cuestión.



En la Final de la NBA, los Celtics pasado por encima a los Lakers agotado por la pérdida de Elgin Baylor debida a una lesión en una rodilla, y ganaron en cinco partidos. Ellos marcaron el territorio ganando el primer partido por un gran margen (142-110) y cerraron la final con otro triunfo sin paliativo (129-96), para su conseguir su séptimo campeonato seguido.

jueves, 26 de marzo de 2009

Bill Russell
(El señor de los anillos)

Bill Russell jugó 13 temporadas en la NBA ganando 11 títulos. Nadie en la historia ha ganado tantos títulos ni ha resultado tan definitivo en su equipo. Bill “The Hawk” Russell además fue el primer gran referente negro del baloncesto profesional americano, sin contar con los Harlem GloberTrotters. Tanto es así que terminó convirtiéndose en el primer entrenador de color de la NBA en sus tres últimos años como jugador, cuando ejerció la doble función de jugador-entrenador.

Russell nació a mediados de los años 30 en Monroe (Lousiana). El racismo en esos años en los estados del sur, era aún muy importante. Crecer en ese ambiente, unido a la prematura muerte de su madre, lejos de amilanarle, hicieron que Russell desarrollase una ética de trabajo fuera de lo normal. Eso junto con unas grandes condiciones físicas hicieron de “The Hawk” uno de los mejores jugadores defensivos de la historia de este deporte.

Ya en la universidad de San Francisco, Russell ganó dos campeonatos de la NCAA junto con un compañero con quien compartiría vestuario prácticamente toda su carrera, el base K.C. Jones. El poder de Russell en la pintura era tan grande que provocó cambios en las reglas. Fueron las llamadas “Russell Rules” donde destacaban el ensanchamiento de la zona y la prohibición de los tapones en trayectoria descendente.

Antes de ir a la NBA, Bill Russell defendió a su país en los juegos olímpicos de Melbourne en 1956, ayudando a su país a conquistar la medalla de oro con 14.1 puntos por encuentro, mientras que K.C. Jones, quien también acompañó aquí a Russell aportó otros 10.9 por partido.

A mediados de los 50, los Celtics ya eran un buen equipo, sobretodo ofensivamente. No en vano, en 1.956 habían llegado a la Semifinales de conferencia gracias al dueto fantástico: Bob Cousy (el mejor pasador de la liga) y Bill Sharman (un tirador letal). El problema eran los rebotes y la defensa. Los Celtics tenían un center de 203 cm llamado Ed “Easy” Macauley, un jugador tremendamente ofensivo pero también muy limitado en tareas reboteadoras (apenas 8 rebotes por partido) y defensivas. Actualmente puede parecernos obvio que un equipo tan descompensado no pudiera jamás ganar un campeonato pero debemos tener en cuenta que si pensamos así es gracias a Auerbach y Russell. Fueron ellos quienes nos enseñaron de la importancia de la defensa y el rebote.

En 1.956 Bill Russell participó en el draft de la NBA. Ese mismo año, el gran George Mikan se retiró y se terminó la dinastía de los Lakers de Minneapolis. Aunque las habilidades de Russell eran de sobras conocidas, en aquellos momentos era impensable considerar que la estrella de un equipo fuera un jugador básicamente defensivo. Téngase en cuenta de que por aquel entonces, en las universidades americanas brillaban dos jóvenes llamados Wilt Chamberlain y Elgin Baylor, auténticas máquinas ofensivas. Sólo había un hombre que creía ciegamente en Bill Russell. Era el entrenador de los Celtics, que consideraba que Russell debía ser el pilar central de su nuevo proyecto ganador.

Aunque Auerbach deseaba de veras a Russell, lo cierto es que el draft del 1.956 no era para nada favorable a los intereses de los Celtics. Como habían quedado segundos, los Celtics serian uno de los últimos equipos en poder elegir. Para más inri, los Celtics también deseaban la jove promesa Tom Heinsohn, un gran anotador-reboteador de dos metros de altura. En aquellos tiempos había una norma llamada “territorial selection” que permitía “reservarse” un jugador del draft si este jugaba al territorio de la franquicia. Con la “territorial selection”, los Celtics se aseguraban Tom Heinsohn pero por contra, se quedaban sin poder elegir a nadie en la primera ronda del draft. Era obvio que alguien acabaría pillando a Russell antes que los Celtics pudieran hacerlo. Por eso, Auerbach planeó un intercambio. Los primeros a elegir eran los Royals, pero como tenían al joven y prometedor center Maurice Stokes, no representaban una amenaza para los intereses de los Celtics. Los segundos en poder elegir, los Saint Louis Hawks del magnífico Bob Pettit, no estaban realmente interesados en Bill Russell pero sí que estaban dispuestos a realizar un intercambio con los Celtics. El precio para Bill Russell fue Ed “Easy” Macauley (ex-jugador de la universidad de Saint Louis, Ed era el ídolo de la afición en esa ciudad) y el rookie Cliff Hagan.

El resultado de tal intercambio: los Hawks lograron el campeonato en 1958, pero los Celtics consiguieron una dinastía. . Esa noche la franquicia consiguió draftear a tres futuros miembros del Hall of Fame y campeones de la NBA como eran Russell, Jones y Heinsohn. El “Russell draft-day trade” como fue llamado después fue uno de los más importantes sorteos de novatos en la historia del deporte norteamericano.

El cambio que provocó Russell en los Celtics fue convertir a un buen equipo en un equipo ganador. Red Auerbach era un magnifico estratega y sabía que necesitaba a alguien como Russell, un baluarte defensivo.

El arma principal de Russell era el tapón. La tiranía de Mikan había obligado a revisar las reglas de los tapones (inclusión del tapón ilegal) y de la posesión del balón (inclusión de los 24 segundos) a principios de los años 50 del siglo pasado. Como respuesta a estas nuevas normas, el baloncesto se transformó de la noche a la mañana en un deporte tremendamente ofensivo. Ya nadie se preocupaba de la defensa. Con la nueva norma del tapón ilegal, el número de jugadores capaces de taponar se redujo considerablemente. Detener a un rival a base de tapones parecía una misión imposible.

Hasta que llegó Russell.

Los grandes rivales de Boston en los primeros años de Russell en la NBA, eran los Saint Louis Hawks de Bob Petit. Los otros protagonistas del draft que llevó a los Celtics. De las cinco primeras temporadas de Russell en cuatro se enfrentaron a los Hawks en la final, ganando tres y perdiendo solo una. Precisamente ese año que perdieron Russell consiguió el primero de los cinco MVP’s que consiguió en su carrera. Si bien sus medias de puntos no eran extraordinarias (15 ppp), “The Hawk” era tremendo en los que a rebotes (23 rpp) y en tapones se refiere. Las estadísticas de tapones no se tomaban en aquellos años, como tampoco los tiros desviados o el terror que provocaba en sus rivales.

En la temporada 1959-60, debutó el rookie Wilt Chamberlain, pívot de Philadelphia Warriors que hoy en día aún mantiene numerosos récords individuales tanto en partido como en temporada, incluyendo algunos asombrosos como los 100 puntos o los 55 rebotes en un encuentro y promedios de 50.4 puntos por noche en una temporada regular. La rivalidad Russell-Chamberlain, tanto en lo defensivo como en lo ofensivo, se convirtió en una de las más intensas y legendarias del baloncesto. Aquella campaña los Celtics ganaron 59 partidos incluyendo una racha de 17 consecutivos, encontrándose con los Warriors de Chamberlain en las Finales de División. Chamberlain superó a Russell en anotación por una diferencia de 81 puntos, pero los de Boston se llevaron la serie en seis partidos.

Russell firmó un promedio de 18.9 puntos (mejor marca anotadora en su carrera) y 23.6 rebotes por encuentro en la temporada 1961-62, mientras que Chamberlain batía todos los récords firmando 50.4 puntos por partido en dicha campaña y anotaba 100 puntos en una sola noche. Los Celtics se convertían en el primer equipo en llegar a las 60 victorias, siendo Russell elegido el MVP. En la postemporada, la franquicia capturó el cuarto anillo en su historia, derrotando en las Finales de 1962 a los Lakers y con un Russell decidiendo la serie con 30 puntos en el séptimo y decisivo partido.

En la temporada 1962-63 se retiró el gran base Bob Cousy, pero a cambio draftearon a otro futuro Hall of Famer como John Havlicek. A partir de esta temporada los grandes rivales dejaron de ser los Hawks para ser los Lakers de Los Angeles.

Este año además, por primera y única vez en su carrera consiguió el MVP del All-Star Game, tras anotar 19 puntos y capturar 24 rebotes para el Este. Por quinto año consecutivo, los Celtics ganaron el anillo ante los Lakers en seis partidos.

En los siguientes cuatro años, los Celtics mantuvieron su mando con mano de hierro ganando Russell otros dos MVP’s y con Boston llegando a ocho anillos seguidos que es un record aún no batido.

Antes de la temporada 1966-67, el legendario entrenador de los Celtics Red Auerbach se retiró y nombró a Russell entrenador-jugador, convirtiéndose en el primer afroamericano en dirigir un equipo de la NBA en la historia. La racha de ocho campeonatos consecutivos llegó a su fin, siendo eliminados por los 76ers de Chamberlain en las Finales de División y superando el récord de más victorias en una temporada con 68 que estaba en posesión de los Celtics. El entrenador aquel año de los 76ers era Alex Hannum, técnico que dirigió a los Hawks de 1958 que batieron a los Celtics en las Finales de la NBA, y finalmente fue el único entrenador que arrebató un anillo a Russell.

En su penúltima temporada en la NBA sus números descendieron, promediando 12.5 puntos y 18.6 rebotes por partido a la edad de 34 años. En las Finales de División, parecía que los 76ers iban a eliminar a los Celtics de nuevo, ya que tras cuatro partidos el resultado era de 1-3 para los de Philadelphia. Sin embargo, lograron igualar la eliminatoria y en el séptimo partido Russell limitó a Chamberlain a tan solo dos intentos de tiros de campo en la segunda mitad. A pesar de todo, los Celtics lideraban el marcador 97-95 a falta de 34 segundos cuando Russell sentenció el partido con varias jugadas decisivas que resultaron en victoria para Boston. Posteriormente, los Celtics derrotaron a los Lakers en las Finales de la NBA por 4-2, consiguiendo Russell su décimo título en doce años. Russell fue nombrado "Mejor Deportista del Año" por Sports Illustrated. Tras perder por quinta vez consecutiva contra Russell y sus Celtics, el base de los Lakers Jerry West exclamó: "Si tuviera que escoger a algún jugador de baloncesto en la liga, mi primera opción sería Bill Russell. Nunca deja de asombrarme".

En la temporada 1968-69 y última de Russell, las posibilidades de ganar el campeonato eran más débiles. Russell aportó 9.9 puntos y 19.3 rebotes por partido, pero los Celtics consiguieron un mediocre balance de 48-34 en temporada regular y entraron en playoffs como el cuarto mejor equipo del Este. Boston llegó de nuevo a las Finales, encontrándose un año más a los Lakers como rivales, aunque esta vez los californianos partían como favoritos con Jerry West, Elgin Baylor y el recién fichaje Wilt Chamberlain. Tras seis partidos, la serie estaba igualada, contando los Celtics con serias posibilidades de ganar el campeonato. En el séptimo partido, iban por delante con una diferencia de nueve puntos a falta de cinco minutos, además de que Chamberlain dejó el partido por una lesión en la pierna. Pero la fortuna parecía que cambiaba para los Celtics cuando Chamberlain pidió regresar al partido, pero inexplicablemente, el entrenador de los Lakers Bill van Breda Kolff decidió mantener al pívot sentado en el banquillo hasta el final del partido pese al disgusto de West. Los Celtics ganaron el campeonato y Russell consiguió su undécimo anillo en trece años. A la edad de 35 años, Russell atrapó 21 rebotes en su último partido en la NBA. La siguiente campaña los Celtics firmaron un 34-48 como balance de la temporada regular, quedándose fuera de PlayOffs por primera vez desde 1950 e ilustrando con este hecho la importancia que tenía Russell en el equipo.

Cuando se retiró terminó entrenando a los Sonics y a los Kings con más pena que gloria. También trabajó durante unos años en la ABC comentando partidos de la NBA. Lo cierto es que nadie ha ganado tantos anillos como jugador como él y por eso en el mundo del baloncesto él es sin duda: El Señor de los Anillos.